Propósitos 2016 : qué voy a hacer y qué voy, al menos, a intentar

Si, fui yo el que dijo la semana pasada esto.

Ya voy tarde. Pero podría ser peor. La siguiente semana, el siguiente lunes… ¿te suena?

Comienzo de año es época de nuevos propósitos. Un “yenesecuá” que te envuelve y te da la fuerza que a lo mejor en otro momento no tenías para llevarlo a cabo.

He visto que no está de más compartirlos. Sobre todo por aquello de crear un “contrato virtual” entre tú y yo. YO, propongo unos objetivos, TÚ puedes ver hasta que punto soy capaz de conseguirlos y acompañarme en el camino – o pasar directamente si no te interesan.

Un propósito podría ser: “ganar más dinero“, o “ser más feliz” – aunque el dinero siempre ayuda- . Pero ese tipo de objetivos, de propósitos o metas, se los lleva el viento tiempo. Aquí aparece la regla (nemotécnica) SMART.

¿Son tus objetivos SMART?

Specific (específicos), measurable (medibles), achievable (posibles de lograr), relevant (relevante) y time-bound (con una fecha concreta). Haciendo caso a este principio:

propositos2016
Sin mirar a largo plazo, paso a paso

Mis propósitos para 2016 (que podrían ser los tuyos también)

Por si acabas de llegar, y te preguntas a qué me dedico, soy un valiente. Soy autónomo – o freelance si queremos darle el toque-. Terminé teleco y me dedico desde hace tres años al mundo del marketing y la comunicación. Antes a tiempo completo en Uveni – el pequeño que Maciek, Julio y yo creamos – y ahora estoy embarcado en un nuevo proyecto del que pronto te contaré más – no es que no quiera hacerlo ahora, pero si no nos dispersamos -.

  • Ingresar tanto cómo para poder independizarme (2 meses de plazo): El primero de mis objetivos. Tiene poco que explicar, toca volar del nido.
  • Asentar Iniciador como uno de los eventos de referencia en Granada (todo el año): Antes, tengo que trabajar dos cosas. La primera, cuidar ese malestar que me genera sentir que la gente va a su bola, en vez de sumar todos por un mismo objetivo. Ya que quizás no lo hacen “cómo dios manda“, pero cómo bien me decía Chema Robles: “lo importante es que se hagan cosas”. La segunda, y que da para un artículo en si mismo: revisar el formato.
  • Leer un mínimo de 24 libros al año (todo el año): Te mentiría si dijese lo contrario, leer (libros) me cuesta. Podría intentar explicarme y decir que la avalancha de información que nos llega cada día hace que… pero paso. Mejor contarte que me he propuesto leer un libro cada dos semanas, y que comencé con El guardián invisible de Dolores Redondo“.
  • Dibujar semanalmente (todo el año): si me conoces de antes, has notado mi afición por el “pintamoneo“. Mi plan para llevar a cabo este objetivo es usar mis propios dibujos para ilustrar lo que escribo – pero no podrás disfrutarlo hasta que no me arreglen el pc-.
  • Escribir 20 artículos (uno a la semana).
  • Mejorar mi inglés, y por aquello de que sea “medible” de un B2 para arriba (todo el año): mientras escribo este objetivo, ya lo estoy postponiendo en el tiempo. Pero no lo veo inalcanzable.
  • Correr y terminar (dignamente) el Ultra Sierra Nevada 2016 (julio 2016): ya lo intenté el año pasado. Pero los 62 km me supieron a mucho. Otro día te hablaré de la prueba en sí, o del entrenamiento que hago.
  • Hacer al menos 2 viajes de más de un fin de semana (todo el año): el destino me da igual. La compañía, siempre que esté Julia, también.
  • Hacer un viaje con Ramón (todo el año): éste se lo debo. Y puede que no lo conozcas, pero ya lo harás (tiempo al tiempo).

Falta alguno que aún me ronda la cabeza, y probablemente sobrarán también. Pero de está forma queda conformada mi “no hay huevos” particular.

Ahora te toca a ti: dime hola en los comentarios, mándame un jamón; o lo que puede ser mejor: cuéntame cuáles son tus propósitos de año nuevo.

Fotografía | altasensibilidad

3 cosas que Whiplash me ha enseñado para la vida

El destino es un maldito bufón. Y ya no sólo porque viniese hoy con la idea de escribirte de Whiplash y leer hoy que otros ya lo hicieron. ¿Recuerdas la situación con la que comenzaba ayer? ¿Aquella clase de física con aquella frase que se quedo grabada a fuego y que luego volvería a escuchar más veces? ¡Pues después de 11 años me he encontrado a ese profesor! Corriendo por el parque.

No he tenido huevos a saludarlo (mal).

Volviendo a Whiplash. Escucho la banda sonora mientras escribo improvisando en una especie de jam creativa (en verdad no). Pero la BSO te la recomiendo encarecidamete. O eso o no vuelvas. La sinopsis de la película – cuidando los spoilers que odio – sería algo como : un chico que quiere ser el mejor batería del mundo y topa con un director de orquesta un tanto peculiar. En un 2×1, la película también la recomiendo. De hecho si no te apetece escuchar la banda sonora puedes ver la película sola ( y matas dos pájaros de un tiro).

3 cosas que Whiplash me ha enseñado para la vida

La primera – y que parece que me persigue – es la importancia de la constancia. Para alcanzar una meta, un objetivo, superar un reto o que no se te corte la mayonesa, es importante un grado de compromiso. Quizás es la primera pregunta que debe hacerse uno antes de empezar cualquier cosa.

¿Si un viernes salgo de fiesta, me pondré el sábado con esto? Si la respuesta es sí, vas sobrado.

En mi caso, correr la USN (de la que ya hablaré más adelante) o mi papel en Uveni podrían entrar en este apartado. La constancia como puerta hacía la perfección buscada – que no impuesta, recuerda – . A correr se aprende corriendo, a escribir se aprende escribiendo y a emprender se aprende… bueno quizás no directamente, pero aprendes “atajos” fallando, probando (larga vida al método lean).

El motor que hace la primera posible me lleva a la segunda. La motivación. Hay que hallarla, sin ella ya puedes ser lo más constante del mundo, imponerte horarios, planes o sacrificar cosas que no durará. Y si dura y superas ese reto, objetivo, no te llenará. Y eso, es una puta mierda. Motivación no tiene que ser igual a algo utópico, puede ser algo temporal ( como mazarte en verano) o quién sabe… (quizás podríamos, tú y yo, hablar otro día de la motivación).

Y por último y no menos importante. No soy Steve Jobs, Killian Jornet, Charlie Parker o incluso Andrew Teller (el prota) en este caso. ¿Qué quiero decir con esto? Intento explicarme. Genios hay sólo unos pocos, es sano tenerlo claro de partida. Y tanto los puntos uno y dos, deben salir de uno mismo. Motivación: sí, pero puede ser temporal. Tu pones los objetivos, no tienes que conseguir lo que la gente espera (o crees que espera), ni cuando, ni cómo ellos lo esperan. Tu pones los límites. Constancia, sí es buena. Sí nos hará las cosas más fáciles. Pero los viernes son los viernes, y si uno sales tampoco hay que fustigarse. No significa menos compromiso, no significa menos motivación. Un tropiezo es un tropiezo, y hasta de eso se aprende.

Es simplemente, un poco de humanidad.

Y tú, ¿ la has visto?