La perfección está sobrevalorada

Me acuerdo de la situación con una sorprendente claridad. Clase de física. Aquella época en la que te preocupaba más el grano que te salía en la frente y que te dejaba evidencia ante tus amigos (como si a ellos no les pasara lo mismo). O mucho mejor, si tus “greñas” estaban como dios manda. En aquella clase es la primera vez que recuerdo aquello de:

Mejor estar callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar duda alguna.

Y parece que aquella frase hizo mella en mí. Comprar un hosting, montar un bonito blog (aunque aún le falten retoques), hablar por enésima vez a las ganas de escribir que tengo…  parece fácil. Pero hay algo que me retrae, algo que no me deja escribir. Algo que hace que no cuente lo que me pareció Interestellar o la segunda temporada de House of Cards. El miedo a “despejar duda alguna. Por suerte o por desgracia, el tiempo me ha convertido en alguien bastante pragmático.

Pragmático por necesitar datos. No me vas a escuchar decir que a veces no me venga arriba (como Aquarius) y luche con un argumento sin peso como espada. Prejucios, sentimientos o emociones me pueden llevar como a ti o a cualquier otro. Pero en una (falsa) búsqueda de la perfección deseada, no me siento cómodo escribiendo/opinando/hablando de lo que no tengo todos los datos. Lo que yo considero “todos los datos” en realidad. O una opinión al menos bastante formada.

Pero que coño. Si Inda puede yo también. Entradas frescas, sin mucho miramiento hablando de lo que me venga en gana. La perfección esta bien pero como búsqueda, no cómo obsesión. Y esta se consigue practicando.

280 palabras en 15 minutos para el primer día no esta nada mal. ¿Qué te parece el plan? ¿Y cómo llamamos a esta “categoría”? que “pajas-mentales” esta ya muy manido.